Semana 35+6: un parto de película

Día 25-6. Cita en monitores. Dejamos a Bebé Alternativo con su abuela (creo recordar que era mi madre) y vamos al hospital a la cita. Me ponen las correas, no dejan entrar a Papi Alternativo en la sala porque hay otra embarazada (esta es la razón que dio la matrona… No entiendo el porqué) y empieza el control. Voy teniendo contracciones, pero solo noto la tripa dura, ningún dolor.

Paso a la ginecóloga, donde un estudiante en prácticas me hace un tacto DOLOROSO. Me lo hace la ginecóloga en cuestión, que me va hablando y relajando a la vez, hasta que me suelta LA NOTICIA.

Estás de 4-5 centímetros. Te tienes que quedar aquí.

Arg. Crisis. Tenía muchas ganas de que me dijeran eso, pero con algunas semanas más. Me cogió algo de ansiedad al pensar en todo lo que no tenía organizado por casa: dónde dejar a Bebé Alternativo, canastilla, cómo había dejado la casa…

Las matronas me calmaban diciendo que no tenía que preocuparme, que a lo mejor hasta me daban el alta si no me ponía de parto… Pues bien, me pasé tooooodo el día en la sala de dilatación para hacerme monitores y controlar si me ponía de parto. A las 2 de la mañana, harta de correas y tactos, me dan la habitación y me dicen que no he dilatado nada.

A la mañana siguiente, vuelta a monitores y tacto. La gine me dice que he dilatado un poco más y que me van a pinchar la bolsa para desencadenar el parto.

Angustia otra vez.

Me doy cuenta de que ahora sí que van a nacer los bebés y, aunque es lo que deseaba desde el momento 1, me entra un ataque de pánico bestial. Me da por llorar y las matronas que había por allí me preguntan si estoy bien. Claro que estoy bien, pero tengo unas fucking hormonas en este embarazo que me hacen llorar a la mínima y me crean un estado pesimista a la mínima.

Me pinchan la bolsa (pensaba que iba a doler, pero no) y me dicen que si quiero la epidural. Yo, ilusa, les digo: «pero si no tengo dolores ahora… ¿me espero?». La respuesta de la ginecóloga es: «Vienen dos. Yo que tú me la pondría…»

Y fue la mejor epidural puesta en el mundo mundial, porque de ahí a que nacieron los bebés, NO NOTÉ NADA. Una anestesista colombiana me puso la epidural con mucha paciencia y a ella le debo el mejor parto de mi vida. En un par de horas o tres, gracias a la oxitocina, dilaté por completo y me llevaron a quirófano (al ser gemelar podía acabar en cesárea), pero me pusieron en un potro. Papá Alternativo tuvo que quedarse fuera, y eso me dio pena, porque me gustaría que lo hubiera vivido conmigo.

Empezaron a venir médicos y enfermeros sin cesar. Yo tenía frío y quería que me taparan, pero así como comenzó a llenarse aquello de gente, me fui olvidando del frío. Me decían que empujara cuando notara una contracción, pero al no notar nada les dije que no sabía cuándo las tenía. Una matrona me tocaba la barriga y cuando se ponía dura, me decían: ¡EMPUJA!

Y ahí empecé el parto de película: poniendo cara de sufrimiento, empujaba con toda mi alma, pero no sabía si empujaba o era postureo. Dentro de mí pensaba: «no salen ni a la de tres», pero se ve que el esfuerzo no fue en vano, porque el primero nació superrápido.

And the Oscar goes to… una mami alternativa!!

Me pidieron que siguiera empujando, y yo, apretando los dientes como las de las pelis de Antena 3 de los sábados por la tarde, empujaba como si no hubiera mañana.

El segundo bebé tardó más en salir porque tenía una mano que dificultaba que rompiera la bolsa. Me tocaron un poco la barriga y cuando la sacó, volví a empujar y

BOOOOOOOOOOOOOOM

salió un chorrazo de agua disparado que hizo que me acojonara. Pensé que había salido el bebé disparado hacia las matronas.

ERROOOOOR

Era su bolsa, que se había roto. Empujé más y más, pero no quería salir. De repente, empecé a oír: «un kiwi, un kiwi». Y me reía interiormente («¿Para qué querrán un kiwi ahora?»).

Un kiwi es lo que todas conocemos como LA VENTOSA. Al complicarse un poco el nacimiento, lo sacaron con ventosa.

Fin del parto.

Dos bebés como dos soles, de 2,300 y 2,400 kg, que no necesitaron incubadora, que han contrarrestado todo lo mal que he llevado este embarazo (indignación, rabia, ardores, ingresos), y que han hecho que jamás de los jamases vuelva a decir que parir duele, porque he tenido el mejor parto de película del mundo mundial.

Y hasta aquí puedo leer. Ayer cumplieron un mes y ya pesan 3,300 y 3,050 kg. Les doy pecho a los dos y se portan genial. ¿Qué más puedo pedir?

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