Guardería ‘mode on’

Bebé Alternativo, como millones de bebés en todo el mundo, ha empezado el mes pasado a ir a ese lugar que causa lloros a madres, padres y bebés, donde parece que vayan a ser sometidos a trabajos forzados y a dieta estricta y que solo al cabo de una semana, o un mes quizá, todos se percatan de que no es así. Usease, la GUARDERÍA.

Después de estar un año bajo mi entera supervisión, Papá Alternativo y yo hemos decidido matricularlo para que socialice, para que se divierta, para que se desapegue un poco de mí y para que aprenda. Parece una decisión muy insensible, pero a todos nos hará bien. 

A él, porque aprenderá a compartir (virus incluidos) y a seguir unas rutinas que en casa no hemos sabido crear, y a nosotros porque nos permitirá hacer más cosas que hasta ahora no podíamos.

Que no quiere decir que nos sobre. Es más, lo echamos mucho de menos y se nos parte el alma si nos hace pucheros al dejarlo, pero algún día tenía que ser el primero. 

Yo no fui nunca a la guardería y no tuve problemas para adaptarme en la escuela, y dudo que él los tuviera, pero una temporada con otras rutinas nos va a hacer bien a todos. Sigo en paro, con trabajos esporádicos que no duran más de un mes seguido (gracias, Gobierno, por este sueño), y no es que necesitemos llevar a Bebé Alternativo a la guardería, pero lo hacemos porque los cambios siempre vienen bien, y más si son educativos.

El primer día de guarde fue una mezcla de intriga, nervios y temor por ver cómo reaccionaría, pero la sonrisa a la entrada y a la salida nos tranquilizó mucho. Papá Alternativo se cogió vacaciones para compartir las idas y venidas a la guarde (de momento no se queda a comer), lo que me sirvió como apoyo moral. No es que llorara al dejarlo, pero se me partía un pelín el alma, así que entre dos la tarea se fue llevando mejor.


Al cabo de una semana, aparecieron los VIRUS. Mocos, tos, febrícula… una integración muy integrada, vaya. Esos mismos virus los compartimos toda la familia, no vaya a ser que lo acapare todo Bebé Alternativo, así que la demanda de pañuelos tissues aumentó en nuestra casa.

Un mes después, todavía anda con el moco colgando. Y no solo le cuelga de la nariz, sino que también le salen por los ojos. Sí, como legañas. No lo había presenciado nunca y juro que el primer día que lo vi pensé lo peor. Ahora me he acostumbrado a ello y vivo entre gasas y ampollitas de suero para limpiárselos a todas horas, pero debo reconocer que da un poco de asquito. 

Y en cuanto a la guardería, el asunto ha mejorado mucho. Le da pena que me vaya, pero la seño dice que se lo pasa muy bien y que aprende mucho. De momento no se ha acostumbrado a levantarse tan pronto in the morning, pero poco a poco va entendiendo que aquello que parece una cárcel por fuera por dentro es un lugar acogedor donde jugar. 
En diciembre espero hacer otra valoración con los progresos… ¿sabrá sumar ya? ¿Sabrá hacer raíces cuadradas?

Esto es todo hasta hoy, hacía mil que no actualizaba y aprovecho mi insomnio para dar fe del avance alternativo (¡suena a telediario!)

Y vosotras, ¿lleváis a vuestros bebés a la guarde? ¿Dais abasto con tantas lavadoras y etiquetando ropa? ¿Tópicos de guardería que odiéis?

Por 25 pesetas, “el primer año lo pillan todo, luego ya se les pasa…”


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2 pensamientos en “Guardería ‘mode on’

  1. Te leo y veo que te sientes juzgada por llevar a tu bebé alternativo a la guarde. En primer lugar, yo no soy mamá. Pero veo genial que los peques acudan a la guarde. Yo fui nena de guardería desde antes de cumplir el año. Y fue todo genial, para nada tengo traumas.
    Además, es una maravilla, ver como aprenden día a día, porque al estar rodeados de otros bebés, quieren superarse, y es asombroso. Las canciones que te vienen cantando, los números, sus deditos, el vocabulario, la manera de compartir… Es genial.
    Lo vivo día a día con mi sobrina, y a ella, es lo mejor que le puso pasar.
    Bebé alternativo en poco estará correteando, hablando, y haciéndote millones de moniguetas que no tendrás bastantes tarjetas SD para grabarlas todas!
    Un beso 😀

    • Hola! Me siento juzgada a veces por gente de fuera que ni me va ni me viene, pero que me hace reflexionar. Parece que una mamá en paro no pueda llevar a un bebé a la guardería. Parece que al disponer de “todo el tiempo del mundo” para cuidarlo, llevarlo a la guarde sea un crimen. Y no. No dispongo de todo el tiempo del mundo, más que nada, porque cuando estoy con él, ESTOY CON ÉL. Cómo voy a estar fregando si después viene “el coche escoba” a ensuciar… Pues eso. Esa gente que critica para dañar, que rajan por rajar y que tendrían que darme igual, pero mi inocente conciencia les hace caso (grrr). Saludo!

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