Mala memoria y ecografía de 12 semanas

Soy un desastre. El que se supone que iba a ser el mejor día de mi semana casi lo arruino yo solita por culpa de mis nervios y las prisas. Ahí va la crónica de hoy.

Lunes. Me levanto toda eufórica (náuseas incluidas, por los nervios), porque hoy voy a ver al Playmobil que llevo dentro. Doy mis clases y vuelvo a casa para comer con Papi Alternativo, que se había pedido fiesta por la tarde para acompañarme a la visita. He comido con prisas y nervios, y las náuseas iban que volaban. Empiezo a pensar que me cuesta comer carne (cualquier tipo de carne) con este embarazo. Tengo que comerlo muuuuy despacito y en trozos muy pequeños, porque me da como asco y en seguida aparecen las náuseas. Si me quedo absorta en la tele, no pasa nada, pero a la que miro el trozo de carne, ese “yo interior” estira de la cuerda “Devolver” y ya la hemos liado… En fin.

Después de comer, me lavo los dientes y coloco todos los papeles del embarazo en una funda de plástico. Los dejo en la mesa del comedor. Me pongo el abrigo y salgo disparada. Cuando cerramos la puerta, “Ups! El móvil!”. Entra a buscarlo Papi Alternativo. La funda de plástico con los papeles… SE QUEDAN EN LA MESA.

Nos vamos al hospital y llegamos a tiempo a la consulta. Esperamos a que me llamen y pasamos a la consulta. Después de los saludos de cortesía, etc., me pide los papeles. “Ejem… no están en el bolso.” Mirada inquisitiva de Papi Alternativo. Tierra, trágame. Me quería fundir. ¿Por qué no estaban los papeles en el bolso? Si los había dejado ahí, en la mesa… “Ve a buscarlos al coche, igual están allí.” Yo ya me temía que no estarían en el coche, pero por si acaso. Mientras me quedo con el doctor y su auxiliar, me pregunta cosas del embarazo (F.U.R., abortos previos, etc.). Cuando acaba el cuestionario, me toma la tensión y me pregunta cómo es que he venido por la tarde y no por la mañana. Le explico toda la situación (me cambiaron la cita el viernes a última hora) y me dice que la visita que tenía prevista yo solo se hace por las mañanas. ¿CÓMO? ¿Y POR QUÉ ME LA HAN CAMBIADO? Me dice que él no sabe nada, pero que llame a la secretaria y me reprograme otra cita. Todo esto sin Papi Alternativo allí. Yo buscaba la cámara oculta. No podía ser que todo fuera tan mal justo HOY. Le explico que me han hecho análisis y prueba de O’Sullivan a toda prisa para poder hacer la eco a las 12 semanas y me dice que mira a ver qué puede hacer. En esas llega Papi Alternativo y le explico de refilón lo que pasa. Ojos como platos. Además de dejarnos la documentación, no hay visita. No puede ser. Él se va de viaje de trabajo de miércoles a viernes y hasta el lunes no estará. No puede ser verdad. Empiezo a resignarme, pero entonces oigo al ginecólogo decir: “LO HACEMOS, LO HACEMOS.”

Le estaba diciendo a la auxiliar que me iba a hacer la ecografía allí mismo, aunque no fuera la sala donde tenía que hacerlo. Había un ecógrafo y una camilla, ¿qué más quería? Así que me bajo un pelín los pantalones, me tumbo y me ponen el gel ese tan freshquibiris por el bajo vientre. Dentro de mí estoy dando botes de alegría. AL FINAL SÍ VERÉ A MI BEBÉ!!! Después de rebuscar con el aparato por mi vientre, el ginecólogo empieza a darme golpes suaves en el vientre. Me acojono. ¿Y si no se mueve porque no hay latido? Ay, madre de Dios… Miro a Papi Alternativo, que está con ojos como un chino afinando la vista para ver algo en el ecógrafo. No parece preocupado, así que me tranquilizo. Después de medir y mirar todo lo que tenía que mirar, me gira la pantalla para que vea un cabezón unido a un cuerpecito con unas piernas larguísimas. ¡¡UALA!! Me quedo asombrada. ¿Eso tengo yo ahí abajo? ¿En serio se mueve? Me pone los latidos y me asombro aún más. ¡¡Parece un tren en marcha!!

Por lo demás, todo bien. Nos ha dicho que mide sobre unos 12 cm y que el riesgo de tener síndrome de Down es bajo. Me he bajado de la camilla superhipermegatranquila y archiultracantidubicontenta. ¡¡Todo va bien!! Después del disgusto por el papeleo y la casi-no-visita, ha valido la pena el lunes. Un McFlurry para quitarnos el disgusto y celebrar que hemos visto a nuestro cabezón ha sido el colofón de una visita corta, pero intensa.

¡¡Os presento a Bebé Alternativo!

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Ahí estaba echándose la siesta, porque como hemos ido después de comer, hasta que el ginecólogo no lo ha agitado, no ha querido removerse!!

Y esto es todo. ¿Menudo diíta!

¡Saludos!

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6 pensamientos en “Mala memoria y ecografía de 12 semanas

  1. Que suerte has tenido! A mi me pasó lo mismo con mi eco de las 12 semanas en el primer embarazo y me dieron hora para el día siguiente, porque sin los papeles no lo podían hacer…así que te has encontrado con un técnico muy apañado!
    Me alegro que todo vaya bien, que guapo está! 🙂

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