Punto y seguido

Hace tiempo que no paso por aquí para escribir. He pasado de tener todo el tiempo del mundo a tener el justo para mis aficiones. Leo blogs de pasada, leo cuando tengo poco sueño (cosa que últimamente sucede poco) y navego lo justo. El lunes vuelvo a maldecir que sea lunes pero no por no tener nada que hacer, sino porque ahora tengo muchas cosas que hacer. Preparo clases, marujeo, estudio alemán y me preparo para ir a zumba. Después de un punto y aparte en el ámbito laboral, vuelvo a poner puntos y seguidos los viernes. El fin de semana vuelve a ser FIN DE SEMANA LABORAL. No es que tenga el contrato de mis sueños, pero tengo algo, que hoy en día ya es mucho. Apenas tengo tiempo para la casa. A la que tengo quince minutos paso un escobazo por casa. Voy todo el día de arriba abajo, aunque las mañanas son sagradas para preparar las clases. En el ámbito laboral me siento tranquila. Me llena lo que hago, aunque a veces me desquicien mis alumnos, pero he comprendido que todos los profesores pasan por esto. Gajes del oficio.

¿Y del tema “ser mami”? Pues no lo he dejado de lado. Sigo buscando, pero no con aquella ilusión del principio. La semana pasada estuve haciéndome tests de ovulación cuando me lo avisaba el móvil y la verdad es que no dio ninguno resultado. Sin embargo, yo compré mis boletos. Ahora por cansancio quizás compro menos, pero ya no me inquieta ni me obsesiona. “Ya llegará”, me digo. Sigo viendo embarazadas por todas partes, pero ya no me dan tanta envidia como antes. Yo también quiero disfrutar de este momento laboral por el que estoy pasando y quiero vivirlo sin amargarme por un embarazo que no llega. Sin embargo, sigo pensando que la mayoría de las chicas embarazadas también habrán tardado lo suyo en quedarse. Aunque no lo reconozcan, no es llegar y besar el santo. Un porcentaje muy bajo lo consigue a la primera, así que ¡NO FARDÉIS TANTO, MAJAS!

Hace poco fui a una boda y una amiga vino con su hijo. Mi visión de ser madre cambió. Tener a alguien de quien estar pendiente continuamente puede ser muy bonito, pero cuando no lo tienes… ¡¡cómo lo gozas!! Disfruté de aquella boda como hacía años que no disfrutaba (y eso que me dan muuuucha pereza). He logrado autoinyectarme una dosis de autoestima y felicidad por mí misma, y estoy muy orgullosa de ello. No hay que amargarse por no ser mami, hay que disfrutar de otras cosas buenas que tiene la vida (y darlo todo bailando Flying Free en la discoteca de la boda), que son muchas.

Ya lo sabéis, existen siete clases de puntos. Vosotras sois las que tenéis que decidir qué punto ponéis en vuestro tema de la maternidad. Yo, de momento, un punto y seguido. Espero abrir pronto dos puntos, pero no me impaciento. Os dejo una explicación y espero que os identifiquéis (metafóricamente) con alguno de los puntos y me expliquéis cosas!

Saludos!!

comunicacion-escrita-2-638

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