Paso 2: la Concienciación

Una vez revisados mis bajos y comprobado que todo está en orden y que empieza a correr el reloj biológico, hay que ponerse manos a la obra. Siempre he dicho que cuando te quieres comprar un coche o una moto, allá donde vayas solo verás ese coche o esa moto. Por donde sea. Y eso es lo que me pasa ahora mí. No es que vea motos y coches, sino embarazadas. Tripas enormes que se cruzan en tu camino y no puedes dejar de mirarlas, pensando que yo algún día también tendré que hacerme paso porque no cabré entre la multitud.

El segundo paso después de la decisión es la CONCIENCIACIÓN. Hay que concienciarse (y mucho) para ser madre, porque te cambia la vida completamente. Ese pequeño Tamagochi al que hay que alimentar, cambiar, volver a alimentar y volver a cambiar te absorbe las 24 horas del día. Y porque no hay 25. Después de hacer el La Madre Que Lo Parió Tour (visitar a mis amigas que acaban de tener niños) te das cuenta de que hay que tener no un par, sino UNA DOCENA para dedicarte a ser madre. Si yo he estudiado, pongamos por caso, Empresariales, ¿por qué es tan difícil ser madre? ¿No existe una carrera para licenciarse en MADREOLOGÍA IBÉRICA? Debería.

Me cuentan mis amigas que si la cesárea es un gran disgusto porque no puedes dar a luz por el método natural (a día de hoy, pienso que es un alivio, ya veremos cómo sigue esto…), que si cuesta mucho que el bebé se enganche a la teta, que si nadie te lo enseña y tienes que espabilarte, que si te desesperas cuando no dejan de llorar… Y quinientas historias más. Visto desde fuera, no parece tan grande el problema, pero en el fondo las comprendo un poco. Es como entrar al ruedo sin capotes y sin espadas. Cuando estás frente a frente con el toro, o le echas un par o te clava el cuerno…

Pues bien, creo que yo ya estoy concienciada. Ahí va mi…

TOP 10 DE LA CONCIENCIACIÓN

ESTOY CONCIENCIADA A…

  1. Sacrificarme absteniéndome de la bebida hasta que mi hijo deje de ser un chupóptero de mi leche.
  2. Dejar que mis ojeras aumenten significativamente porque el bebé no quiere dormir cuando toca.
  3. Tener ordenadísima la casa los primeros meses para recibir a las visitas. Por supuesto, tener siempre stock de galletas Cuétara.
  4. Sacrificar mi (nulo) cuerpo 10 para pasar a un cuerpo 20. Desfigurarme, pero teniendo la excusa “es que soy madre”.
  5. Dejar de dedicar mi tiempo de ocio a navegar insustancialmente por Internet para darme de alta en 400 foros de madres angustiadas que no saben qué hacer si su hijo bla-bla-bla-bla…
  6. Evidentemente, sacrificar mi tiempo libre en silencio para dedicárselo a él/ella.
  7. Hacerme amiga de otras madres por el simple hecho de que nuestros hijos se lleven bien. Aunque me caigan mal. Este blog podría servir de desahogo…
  8. Dejar que madres/suegras/abuelas/vecinas/tías/primas me den su experiencia y hacer cara de muy agradecida cuando me dicen “el chupete, cuando se te caiga, debes hervirlo”. Aunque ya supiera previamente que se hace así.
  9. Hacer de policía cuando madres/suegras pretendan invadir mi casa/intimidad/horas de sueño y echarles el alto. Hay que concienciarlas de que ellas ya han criado, que dejen criar. O eso, o aumenta la familia cada día…
  10. Abandonar mis hobbys preferidos por hobbys… no tan preferidos. Pero intentaré que no se convierta en tragedia.

Y espero que este último no se cumpla… Dejar de escribir mis blogs.

Y en esto consistiría mi concienciación… Renunciar a unas cosas para alegrarte con otras. Todo llegará…

A continuación voy a representar, literalmente, la frase que más odio de los nuevos padres, ya sean primerizos, segundizos o vaquerizos

    Y vosotros, ¿no os animáis?

Ahí está. Cuando vas a conocer a la nueva criatura de tu amiga/o, no puedes dejar de alabar lo guap@ que es, lo mucho que se parece a Fulanito o Fulanita, lo largo que es, etc. Y ellos, a cada elogio, van aumentando de talla. Pero lo que no pueden prever es lo odiosa que puede resultar la frase anterior a parejas que, o bien no tienen ninguna intención de ser padres por el momento, o bien no quieren ser padres jamás. ¿Por qué tengo que ser como tú por el simple hecho de que hayas tenido un hijo? ¿Y si odio los niños porque les tengo alergia? ¿Y si no puedo tenerlos? ¿Y si…? Cualquiera que sea la circunstancia en que se encuentre uno, la frase en negrita supone una aversión hacia la persona que la pronuncia que hace que desees irte a tu casa en un cohete espacial. Espero que cuando me llegue el momento no me convierta en una petulante madre que repita esa frase a cada visita…

Imagen

De momento, esto es lo que hay. Seguiré escribiendo conforme siga teniendo más reflexiones maternales.

¡Hasta la próxima!

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2 pensamientos en “Paso 2: la Concienciación

  1. Tienes toda la razón, la frase de para cuando vosotros no se puede hacer, no sabemos si esa pareja está en ello y no pueden o cuesta un poco más. Nosotros es algo que evitamos, como mucho se la soltamos a amigos que sabemos que ni de coña están en proceso. Hay que respetar a los pasis to be y darles un margen!!!

  2. Gracias por entenderme!! Es lo mismo que cuando dices un “¿no te echas novio/a?” a un/a soltero/a. ¿Quién nos dice que esa persona no quiere tener pareja? Hay gente muy inconsciente. Y, a pesar de que lo hacen con su buena voluntad, a veces resulta muy poco acertado… Saludos!

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